

La inclusión de la opción de donación de órganos en la nueva cédula de identidad y electoral ha abierto un debate cargado de dudas, temores y versiones imprecisas. En medio de esa conversación, el punto central es uno: nadie está obligado a declararse donante. Se trata de una decisión estrictamente voluntaria, canalizada mediante un proceso formal previo ante el Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes (INCORT).
La institución aclara que la imagen de una gota de sangre en la cédula tiene como único propósito identificar el tipo sanguíneo del portador.
Durante una entrevista en el podcast “En la Greca”, transmitido por el canal de YouTube de CDN, el encargado de la División de Orientación del INCORT, doctor Francisco Alcalá, explicó que existen dos modalidades de donación: la de donante vivo, cuando una persona decide donar un órgano -como un riñón- a un familiar, y la donación cadavérica, que ocurre cuando un paciente fallecido, conectado a ventilación asistida, es autorizado por sus familiares para el trasplante de órganos.
Qué significa realmente la opción de donante en la cédula
El mecanismo previsto establece que quien quiera aparecer como donante en su nueva cédula debe expresar esa voluntad previamente ante el INCORT. Ese registro puede realizarse antes del proceso de cedulación, y constituye el paso indispensable para que la información pueda reflejarse en el documento oficial.
Otro punto que ha generado ruido es la presencia de una gota de sangre en la cédula. Según las explicaciones difundidas en torno al proceso, ese símbolo sirve para identificar el tipo sanguíneo del portador, un dato que también forma parte de los requisitos del nuevo documento. No equivale a una autorización automática de donación ni sustituye el consentimiento informado.
La ley dominicana sobre donación y trasplante, además, parte de un principio básico: el consentimiento debe ser expreso, libre y consciente. En el caso de los donantes vivos, la normativa detalla incluso condiciones estrictas para autorizar la extracción de órganos o tejidos. Ese marco legal desmonta la narrativa de que una simple marca en la cédula bastaría para activar procedimientos médicos.
Por qué esta discusión importa
El debate no ocurre en el vacío. En el país, cientos de pacientes esperan un trasplante. Reportes recientes sitúan en más de 500 las personas en lista de espera, principalmente por un riñón, mientras miles reciben hemodiálisis. La brecha entre necesidad y disponibilidad de órganos sigue siendo una de las grandes deudas del sistema sanitario.
Por eso, más allá de la controversia digital, la discusión de fondo debería centrarse en información pública de calidad. La nueva cédula no convierte a nadie en donante por imposición. Lo que sí hace es abrir una puerta para que, quien lo decida de manera consciente, pueda dejar constancia de una voluntad solidaria que eventualmente podría salvar vidas.



