{"id":15414,"date":"2026-06-15T10:38:14","date_gmt":"2026-06-15T08:38:14","guid":{"rendered":"https:\/\/laconsultamedica.com.do\/?p=39332"},"modified":"2026-06-15T10:38:14","modified_gmt":"2026-06-15T08:38:14","slug":"toxicologia-en-republica-dominicana-cuando-no-queremos-aprender-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/informedesalud.com.do\/?p=15414","title":{"rendered":"Toxicolog\u00eda en Rep\u00fablica Dominicana: cuando no queremos aprender de la historia"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/laconsultamedica.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image_editor_output_image1519139596-1781512800312.webp?fit=1020%2C574&amp;ssl=1\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Por: Amado Alejandro B\u00e1ez<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAquellos que no aprenden de la historia est\u00e1n destinados a repetirla.\u201d La frase, atribuida a George Santayana, describe con una precisi\u00f3n inc\u00f3moda la situaci\u00f3n de la toxicolog\u00eda en Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Las intoxicaciones son uno de los problemas de salud p\u00fablica m\u00e1s subestimados del pa\u00eds. Las recientes tragedias que han conmocionado a la opini\u00f3n p\u00fablica no son eventos nuevos ni excepcionales: son el rostro visible de una crisis silenciosa que se repite con demasiada frecuencia. Alcoholes t\u00f3xicos, mon\u00f3xido de carbono, plaguicidas, sobredosis de medicamentos y, m\u00e1s recientemente, la amenaza creciente del fentanilo y otros opioides sint\u00e9ticos. Son historias que conmueven, destruyen familias y luego desaparecen de la conversaci\u00f3n p\u00fablica hasta la pr\u00f3xima tragedia.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que vemos en los titulares es apenas la punta del iceberg<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Rep\u00fablica Dominicana nunca ha desarrollado una verdadera cultura toxicol\u00f3gica en su sistema sanitario. Muchas intoxicaciones no se reconocen a tiempo, otras se diagnostican tarde y algunas jam\u00e1s se identifican como tales. El resultado es un subregistro masivo que nos impide conocer la verdadera carga de enfermedad y mortalidad. Sin datos confiables, no hay vigilancia; sin vigilancia, no hay pol\u00edticas basadas en evidencia. En t\u00e9rminos simples: estamos ciegos ante un problema que no podemos medir.<\/p>\n<p>Y el costo de esa ceguera va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las estad\u00edsticas. Durante d\u00e9cadas, las intoxicaciones han golpeado sectores estrat\u00e9gicos de nuestra econom\u00eda sin una respuesta estructural. En la agricultura, columna vertebral de muchas comunidades rurales, los plaguicidas siguen intoxicando a trabajadores y generando p\u00e9rdidas humanas y productivas que rara vez se cuantifican. En el turismo, uno de los principales motores del pa\u00eds, los eventos toxicol\u00f3gicos \u2014alcoholes adulterados, alimentos contaminados, exposiciones ambientales\u2014 han provocado crisis de imagen internacional con repercusiones econ\u00f3micas y diplom\u00e1ticas. Son vulnerabilidades conocidas desde hace d\u00e9cadas y seguimos sin una estrategia nacional para enfrentarlas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es particularmente cr\u00edtica en los servicios de emergencia, donde se atiende a la inmensa mayor\u00eda de los pacientes intoxicados. Y conviene aclarar algo: el problema no es solo la ausencia de una subespecialidad en toxicolog\u00eda, aunque ser\u00eda una contribuci\u00f3n valiosa. El problema es que estas emergencias suelen ser atendidas por m\u00e9dicos que, con frecuencia, carecen de las herramientas diagn\u00f3sticas y terap\u00e9uticas para responder.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los datos preocupan. En un sondeo entre especialistas en medicina de emergencias, alrededor del 75 % report\u00f3 nunca haber utilizado el n\u00famero nacional de informaci\u00f3n toxicol\u00f3gica, y m\u00e1s del 95 % se\u00f1al\u00f3 no disponer de los recursos necesarios para manejar una intoxicaci\u00f3n grave. No son percepciones: son una radiograf\u00eda de las limitaciones del sistema.<\/p>\n<p>Las preguntas que surgen son simples, pero inc\u00f3modas. \u00bfDisponemos de paneles toxicol\u00f3gicos modernos de forma rutinaria? \u00bfContamos con laboratorios especializados accesibles las 24 horas? \u00bfEst\u00e1n disponibles ant\u00eddotos esenciales como la naloxona, la fomepizol o la hidroxicobalamina? \u00bfExiste una red nacional de vigilancia capaz de detectar amenazas emergentes antes de que se conviertan en crisis? En la mayor\u00eda de los casos, la respuesta sigue siendo no.<\/p>\n<p>Y no ocurre por desconocimiento del problema.<\/p>\n<p>Desde 2008, junto a colegas nacionales e internacionales de instituciones como Harvard, Mayo Clinic y la Universidad de Puerto Rico, impulsamos iniciativas para fortalecer la toxicolog\u00eda cl\u00ednica en el pa\u00eds: capacitaci\u00f3n para m\u00e9dicos de emergencias, diplomados especializados y educaci\u00f3n continua, con una visi\u00f3n clara: construir una masa cr\u00edtica de profesionales y avanzar hacia un sistema integrado de respuesta.<\/p>\n<p>En 2009, junto a la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud (OPS), el Hospital General Plaza de la Salud y otros colaboradores, creamos el primer Centro de Informaci\u00f3n y Asistencia Toxicol\u00f3gica del pa\u00eds (CENTOX), con una l\u00ednea nacional de apoyo t\u00e9cnico para m\u00e9dicos, hospitales y ciudadanos. Fue un paso importante, pero desde el inicio entendimos que una l\u00ednea telef\u00f3nica era apenas una pieza de un sistema mucho m\u00e1s amplio \u2014vigilancia, laboratorios, ant\u00eddotos, formaci\u00f3n, financiamiento sostenible\u2014. Esa visi\u00f3n integral nunca se consolid\u00f3.<\/p>\n<p>En marzo de 2024, el Ministerio de Salud P\u00fablica relanz\u00f3 nuestra propia iniciativa con el nombre de \u201cInstituto Dominicano de Toxicolog\u00eda (INTOXDOM)\u201d. Todo esfuerzo por fortalecer esta capacidad merece apoyo. Pero la cercan\u00eda entre ambos proyectos invita a reflexionar sobre la continuidad institucional: en salud p\u00fablica, los avances s\u00f3lidos se construyen sobre el trabajo acumulado de muchos. Reconocer lo previo no es cortes\u00eda profesional; es la forma de incorporar lecciones, comprender los obst\u00e1culos ya enfrentados y evitar repetir errores. La memoria institucional acelera el progreso cuando se aprovecha y, cuando se ignora, obliga a reiniciar ciclos ya recorridos.<\/p>\n<p>El problema de fondo nunca ha sido el nombre de las instituciones, sino la ausencia de una pol\u00edtica nacional sostenida y respaldada con recursos reales. Faltan laboratorios especializados. No hay una red robusta de vigilancia. No existe una disponibilidad uniforme de ant\u00eddotos. No existe una estrategia que integre la prevenci\u00f3n, el diagn\u00f3stico, el tratamiento, la investigaci\u00f3n y la preparaci\u00f3n ante amenazas emergentes. Seguimos siendo vulnerables.<\/p>\n<p>Mientras tanto, los riesgos evolucionan. Los alcoholes t\u00f3xicos siguen causando brotes de alta mortalidad. Los plaguicidas siguen afectando comunidades rurales. El mon\u00f3xido de carbono sigue cobrando vidas prevenibles. Y la llegada de opioides sint\u00e9ticos y nuevas sustancias psicoactivas plantea desaf\u00edos para los que el pa\u00eds no est\u00e1 preparado.<\/p>\n<p>La toxicolog\u00eda no es un lujo acad\u00e9mico. Es una necesidad de salud p\u00fablica, econ\u00f3mica y de seguridad nacional.<\/p>\n<p>Por eso, Rep\u00fablica Dominicana deber\u00eda asumir al menos cinco prioridades para la pr\u00f3xima d\u00e9cada:<\/p>\n<p>1. Una red nacional de vigilancia toxicol\u00f3gica que detecte tendencias, brotes y amenazas en tiempo real.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Laboratorios toxicol\u00f3gicos modernos, con cobertura nacional y acceso oportuno para los hospitales.<\/p>\n<p>3. Ant\u00eddotos esenciales garantizados en centros estrat\u00e9gicos, con protocolos de uso estandarizados.<\/p>\n<p>4. Toxicolog\u00eda cl\u00ednica en la formaci\u00f3n de emergenci\u00f3logos, intensivistas, pediatras, internistas y personal prehospitalario, de manera sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>5. Una estrategia nacional sostenida, con financiamiento estable, indicadores de desempe\u00f1o y visi\u00f3n de largo plazo que trascienda los cambios pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Durante casi dos d\u00e9cadas hemos se\u00f1alado estas necesidades. Hemos capacitado profesionales, impulsado programas, creado estructuras y documentado las brechas. Pero construir capacidades sin una pol\u00edtica p\u00fablica que las sostenga es como llenar un barril sin fondo.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n no est\u00e1 en relanzar iniciativas con nuevos nombres, sino en abordar la toxicolog\u00eda como lo que realmente es: un componente esencial de la salud p\u00fablica moderna que exige inversi\u00f3n, planificaci\u00f3n, continuidad y voluntad pol\u00edtica sostenida.<\/p>\n<p>La verdadera pregunta ya no es si debemos invertir en toxicolog\u00eda, sino cu\u00e1ntas tragedias m\u00e1s necesitaremos para entender que debimos hacerlo hace d\u00e9cadas. La historia ya nos dio la lecci\u00f3n; lo preocupante ser\u00eda seguir ignor\u00e1ndola.<\/p>\n<p>El autor es doctor en medicina egresado de la Universidad Nacional Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a (UNPHU) y de la Universidad de Barcelona. Se form\u00f3 como especialista en Medicina de Emergencias y Medicina Cr\u00edtica en el Mayo Clinic y la Universidad de Harvard. Es profesor con formaci\u00f3n avanzada en salud p\u00fablica, epidemiolog\u00eda y gesti\u00f3n de sistemas de salud, y ha trabajado por m\u00e1s de tres d\u00e9cadas en el desarrollo de programas de emergencias y salud p\u00fablica a nivel internacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Amado Alejandro B\u00e1ez \u201cAquellos que no aprenden de la historia est\u00e1n destinados a repetirla.\u201d La frase, atribuida a George Santayana, describe con una precisi\u00f3n inc\u00f3moda la situaci\u00f3n de la toxicolog\u00eda en Rep\u00fablica Dominicana. 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